Plaza de la revolución

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martes, 4 de octubre de 2011

En Santiago recuerdan familiares a víctimas del terrorismo de Estados Unidos contra Cuba

Autor :Rosana Pascual De la Cruz 


La pérdida de un ser querido es un hecho que cambia completamente nuestras vidas. Quizás si esta desdicha fuese por causas naturales, en algún momento llegamos a comprenderla. Pero si en cambio, esas vidas fueron arrebatas por personas crueles e inescrupolosas, el dolor nunca se aleja de nosotros.

Así lo experimentan Arturo Rodríguez Hernández y Dora Lidia Garzón, familiares de víctimas mortales del terrorismo de Estados Unidos contra Cuba.

Arturo Rodríguez, es hermano de René Rodríguez, un joven marino que con solo 27 años de edad, fue abatido en las afueras de la Refinería “Hermanos Díaz” por una lancha rápida, tripulada por mercenarios norteamericanos. Este hombre, profundamente afligido, recuerda ese día como el más doloroso de su existencia.

"(…) Me entero yo por la madrugada que habían asaltado la refinería y había caído el marinero que estaba de custodio, era mi hermano. La relación con él era muy buena, después que murió, imagínese, con el dolor siempre en el pecho y siempre pensando en él, siguiendo su ejemplo. Ese día lo asesinaron vilmente, prácticamente sin efenderse"

Por su parte Dora Lidia Garzón, habla como solo puede hacerlo una madre que sufra la ausencia de su hijo. Arístides Garzón, esgrimista del equipo cubano víctima del atentado al avión de Barbados el 6 de septiembre de 1976, era el más pequeño de sus descendientes.

"(…) Perder un hijo, nunca se te olvida, a veces cierro los ojos, los abro y pienso que está ahí. A veces cuando cojo el cuadro de él, lo miro, le doy un beso, pero no lo tengo de frente. Porque a los hijos se quiere mucho"

Justamente por esas razones, estos santiagueros, cubanos desde las raíces, protestan y luchan contra la injusticia cometida con René González, y la liberación de Antonio, Gerardo, Fernando y Ramón. Pues están seguros que si hombres como ellos, luchadores contra el terrorismo, hubiesen existido en aquellos años, hoy la historia que cuentan a esta joven periodista; sería diferente.

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